Es la profesión universitaria que se encarga de prevenir, evaluar, diagnosticar e intervenir en las alteraciones de la voz, el habla, el lenguaje, la audición y la deglución.
Su objetivo es optimizar la capacidad del individuo mejorando su calidad de vida al conseguir una adecuada comunicación y una correcta realización de las funciones orales no verbales. Para ello, será necesario hacer detección precoz para hacer un tratamiento precoz, rehabilitar cuando el trastorno ya está instaurado y, cuando la recuperación total no es posible, mejorar la función lesionada y mantenerla el máximo tiempo posible.
El logopeda participa en un equipo multidisciplinar junto con otros profesionales como psicólogo, otorrinolaringólogo, ortoprotésico, pediatra, neurólogo, cirujano maxilofacial, nutricionista, rehabilitador, etc.
Afonías, disfonías, nódulos vocales u otras lesiones benignas de cuerdas y parálisis de cuerda vocal.
Defectuosa pronunciación de algún fonema por dislalia o disglosia, tartamudez o disfemia, y disartrias por defectuosa coordinación articular o muscular.
Problemas de lectoescritura como la dislexia y la disgrafia, retraso del lenguaje, disfasia o trastorno específico del lenguaje (TEL), autismo, parálisis cerebral, déficit intelectual y afasias.
Hipoacusias prelocutivas, antes de empezar a hablar, e hipoacusias postlocutivas, después de adquirir el habla.
Deglución atípica, en problemas dentales, mandibulares o con malos hábitos, y disfagia o dificultad para tragar.
Demencias como el Alzheimer y trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad
El logopeda trata a pacientes de todas las edades, siendo susceptibles de su tratamiento:
La dinámica de trabajo que sigue es la siguiente: